•martes, noviembre 17, 2009
Es muchísimo mejor que te atienda un doctor buena onda, que un culo roto. Mismo cuando no vas a hacerte chequeos de rutina, y sobre todo cuando vas a hacer algo que requería una pronta atención [sea porque ya era tiempo, sea porque sos un colgado asqueroso que deja pasar años antes de hacer nada, etc y en fin].
El cirujano este que me atendió hoy, alma piadosa que iba a quitarme los horripilantes quistes legúmbricos que tenía en la cabeza [hace aaaaaaaaños...¿ven?. Soy del segundo grupo, "gente colgada de la palmera"], me hizo reir tanto que creo que me debe haber cortado la cabeza como el traste. Pero no me dolió la anestecia, no sentí molestia, y es más...ni me duele ahora, y para mariconeadas soy mandada a hacer [por supuesto menos cuando me tatúo, maricona pero interesada =P].
Sigo pensando que aunque sea una boludez, tener buena onda y buena predisposición a atender al paciente hace que todo ese "traqueteo social" sea mucho más ameno, y menos molesto para ambas partes. El médico se queda con un paciente más que no se quejó ni le puso las mil y un caras de susto, asco o dolor; y el paciente se va feliz cual perdiz con sus puntos y sus recetas de pasos a seguir. ¿Cuántas veces nos volvemos a casa enojados porque el médico nos atendió con cara de orto y no supo responder con delicadeza nuestras preguntas?. ¿O cuando nos cagan a pedos en vez de decirnos cuál es la mejor forma para cuidarnos?.
Obviamente siento que así debería ser en todo trabajo, aunque a veces sé que es inevitable que las circunstancias te obliguen a torcer la mueca. Pero la verdad un médico con buena onda, es un médico fetem-fetem.
Viva el boludismo de la risa rompe rutinas.
El cirujano este que me atendió hoy, alma piadosa que iba a quitarme los horripilantes quistes legúmbricos que tenía en la cabeza [hace aaaaaaaaños...¿ven?. Soy del segundo grupo, "gente colgada de la palmera"], me hizo reir tanto que creo que me debe haber cortado la cabeza como el traste. Pero no me dolió la anestecia, no sentí molestia, y es más...ni me duele ahora, y para mariconeadas soy mandada a hacer [por supuesto menos cuando me tatúo, maricona pero interesada =P].
Sigo pensando que aunque sea una boludez, tener buena onda y buena predisposición a atender al paciente hace que todo ese "traqueteo social" sea mucho más ameno, y menos molesto para ambas partes. El médico se queda con un paciente más que no se quejó ni le puso las mil y un caras de susto, asco o dolor; y el paciente se va feliz cual perdiz con sus puntos y sus recetas de pasos a seguir. ¿Cuántas veces nos volvemos a casa enojados porque el médico nos atendió con cara de orto y no supo responder con delicadeza nuestras preguntas?. ¿O cuando nos cagan a pedos en vez de decirnos cuál es la mejor forma para cuidarnos?.
Obviamente siento que así debería ser en todo trabajo, aunque a veces sé que es inevitable que las circunstancias te obliguen a torcer la mueca. Pero la verdad un médico con buena onda, es un médico fetem-fetem.
Viva el boludismo de la risa rompe rutinas.




